Monte Fuji, Japón
La imagen es tomada desde la Chureito Pagoda, ubicado en el Parque Arakurayama Sengen, en la ciudad de Fujiyoshida en Japón.
Esta imagen nos permite visualizar la composición del paisaje que alterna entre la imponente majestuosidad de el Monte Fuji, el icónico volcán en Japón, patrimonio de la humanidad, el paisaje urbano de la ciudad de Fujiyoshida, desde la cual se hace casi imposible obviar la presencia del volcán, y la pagoda de varios niveles, la Chureito Pagoda, un ejemplo de la arquitectura tradicional japonesa, con una ubicación privilegiada que nos permite la vista al paisaje que vemos en la imagen.
Esta imagen nos permite visualizar la composición del paisaje que alterna entre la imponente majestuosidad de el Monte Fuji, el icónico volcán en Japón, patrimonio de la humanidad, el paisaje urbano de la ciudad de Fujiyoshida, desde la cual se hace casi imposible obviar la presencia del volcán, y la pagoda de varios niveles, la Chureito Pagoda, un ejemplo de la arquitectura tradicional japonesa, con una ubicación privilegiada que nos permite la vista al paisaje que vemos en la imagen.
Este paisaje es idóneo para el estudio de tres de los elementos más importantes para el desarrollo de la arquitectura, aún más centrándonos en la determinación de la arquitectura japonesa.
En primer plano, nos encontramos con la Chureito Pagoda, la cual posee elementos que reflejan la estética tradicional japonesa, que permite que esta estructura sea característica y reconocible dentro de una cultura especifica, además por los materiales con que fue construida y sus colores característicos, además de poseer una gran importancia religiosa y conmemorativa, haciéndola un icono de la arquitectura de Japón.
En segundo plano nos encontramos con la organización urbanística de la ciudad de Fujiyoshida, la cual se encuentra directamente enfrentada con la Pagoda, y termina de componer el paisaje de una majestuosa ciudad oriental, nos permite completar el paisaje construido, conviviendo a su vez con algunos de los arboles que rodean el Parque Arakurayama Sengen, permitiéndonos un espacio de reflexión con respecto a la arquitectura conforme el paisaje japones.
Y por último, nos encontramos con el Monte Fuji, el cual es de gran importancia para la cultura japonesa, siendo un icono de la religión, de la literatura, del turismo y del arte. El pico mas alto de Japón aparece imponiéndose con su inmensidad enfrentado al paisaje construido, tomando el protagonismo por sobre el mismo.
La forma en que los japoneses construyeron arquitectura en torno a un icono de la naturaleza para ellos es muy interesante en su estudio, ya que además de buscar que este se percibiera de esta forma tan majestuosa desde la ciudad, también buscaron que todo lograra una sola forma de paisaje junto con formas de santuarios conmemorativos y religiosos, dándonos a entender como la naturaleza y el paisaje pueden funcionar como nuestro eje a la hora de generar arquitectura, y que podemos enfocarnos en la forma de que esta conviva de forma placentera con el paisaje ya existente, haciendo en general de este, un paisaje con gran importancia religiosa, conmemorativa, arquitectónica, cultural y artística para la población de Japón, y para nosotros, un hermoso ejemplo de la perfecta convivencia de la arquitectura con el paisaje y el entorno natural.

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