IMAGEN 1 - Concrete House
Me ha llamado mucho la atención esta foto, en la que se puede evidenciar un
amplio espacio interior, que probablemente pertenezca a una residencia. A
simple vista, en él destaca su enorme relación con el exterior, donde la
naturaleza y el espacio construido se relacionan armónicamente, generando
sensaciones de tranquilidad y paz.
Gracias a las grandes ventanas de piso a techo, se integra ese espacio
dispuesto para compartir con familia, amigos y seres queridos con el entorno
vegetal que lo rodea, borrando por algunos instantes las barreras entre lo que
hay afuera y lo que hay adentro. Con esta idea inicial de querer relacionar
esos dos espacios, se procede a organizar y disponer el mobiliario: los
sillones se ubican de forma que permitan contemplar aquello que pasa afuera,
mientras que, al mismo tiempo, generan un espacio de convivencia en el
interior; las estanterías y la mesa central, con su tono café claro, combinan
perfectamente con el amplio verde que acompaña la escena y contrarrestan la
dureza que suele reflejar e concreto de los muros.
Las plantas interiores se entrelazan con las exteriores, generando la
sensación de que no hay un algo que las separe de la naturaleza, sino que, por
el contrario, las relaciona de forma directa con ella. Ahora bien, un factor
importante es la luz natural que tiene el lugar: al hacer uso de grandes
ventanales, la luz artificial pasa a un segundo plano, permitiendo que siga
primando la relación con el exterior.
Es un lugar que provoca sensaciones de calma, desconexión y equilibrio. El
espacio se convierte en un sitio de reflexión, un lugar que dispuesto en
ocasiones a la espiritualidad, que ofrece experiencias sensoriales y que, por
algunos instantes, funciona como refugio, como una forma de alejarse del caos
de la vida. Sin embargo, al mismo tiempo, es un espacio completamente
funcional, habitado en su día a día, como un ambiente más de lo que llaman
hogar.

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