Enmarcar el paisaje por medio de la Arquitectura.
Esta foto fue tomada por mi, en una de las azoteas o patios en la altura del edificio de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, edificio diseñado por el Arquitecto Leonardo Álvarez.
El patio permite diversas perspectivas, desde la cercanía a la baranda nos permite ver la extensión de el Jardín de Freud, al igual que parte de la infraestructura de Sociología y Ciencias Humanas, y a pesar de que ésta perspectiva es muy interesante, lo es mucho más cuando en el recorrido por el edificio, este patio nos recibe originalmente enmarcando un paisaje especifico, una propuesta muy interesante por parte del arquitecto ya que por medio de su arquitectura, parecería generar un marco con vista no tan solo a los cerros orientales, los cuales son el paisaje natural con mayor identidad de la ciudad de Bogotá, si no que a su vez, nos permite generar como transeúntes de su espacio, ver la forma en que puede convivir el paisaje construido y el natural, la forma en que la naturaleza busca convivir con su ambiente, y principalmente, convierte de este en un espacio de reflexión para todo aquel que se permita detenerse en él.
Puede que no todos se permitan verlo así, pero la arquitectura es a su vez una forma de expresión artística, podríamos por ejemplo verlo desde la metáfora, la forma en que los muros enmarcan una pintura de la ciudad de Bogotá, de sus grandes edificios característicos enfrentados a la magnitud de los cerros orientales, pero antes viéndonos cubiertos y protegidos por varios de los árboles más altos de la Universidad Nacional.
La naturaleza es lo más cercano, es lo que nos cubre y protege, pero a la vez, es lo que se encuentra más lejos, más difícil, más incierto y se impone con lo enorme que se sostiene, y en el intermedio, está lo que hicimos nosotros, lo que conocemos, lo que no se asemeja a lo cercana que se siente la naturaleza, pero tampoco a lo enorme e incierta que esta puede ser.
Es muy valiosa la forma en que el arquitecto nos permite fijarnos en esto, a pesar de encontrarnos en un edificio de gran magnitud, que en sus interiores muchas veces parecería querer olvidarse del planeta y del origen del que viene, en algunos de sus otros espacios nos permite conectar más que nunca con el contexto en el que nos encontramos, porque la arquitectura, el arte y en general el hombre no puede olvidarse de la naturaleza, tiene que convivir con la misma, conectar con esta, resaltarla en cuanto sea posible y hacer que su obra, sea solo una parte más de ella.
El patio permite diversas perspectivas, desde la cercanía a la baranda nos permite ver la extensión de el Jardín de Freud, al igual que parte de la infraestructura de Sociología y Ciencias Humanas, y a pesar de que ésta perspectiva es muy interesante, lo es mucho más cuando en el recorrido por el edificio, este patio nos recibe originalmente enmarcando un paisaje especifico, una propuesta muy interesante por parte del arquitecto ya que por medio de su arquitectura, parecería generar un marco con vista no tan solo a los cerros orientales, los cuales son el paisaje natural con mayor identidad de la ciudad de Bogotá, si no que a su vez, nos permite generar como transeúntes de su espacio, ver la forma en que puede convivir el paisaje construido y el natural, la forma en que la naturaleza busca convivir con su ambiente, y principalmente, convierte de este en un espacio de reflexión para todo aquel que se permita detenerse en él.
Puede que no todos se permitan verlo así, pero la arquitectura es a su vez una forma de expresión artística, podríamos por ejemplo verlo desde la metáfora, la forma en que los muros enmarcan una pintura de la ciudad de Bogotá, de sus grandes edificios característicos enfrentados a la magnitud de los cerros orientales, pero antes viéndonos cubiertos y protegidos por varios de los árboles más altos de la Universidad Nacional.
La naturaleza es lo más cercano, es lo que nos cubre y protege, pero a la vez, es lo que se encuentra más lejos, más difícil, más incierto y se impone con lo enorme que se sostiene, y en el intermedio, está lo que hicimos nosotros, lo que conocemos, lo que no se asemeja a lo cercana que se siente la naturaleza, pero tampoco a lo enorme e incierta que esta puede ser.
Es muy valiosa la forma en que el arquitecto nos permite fijarnos en esto, a pesar de encontrarnos en un edificio de gran magnitud, que en sus interiores muchas veces parecería querer olvidarse del planeta y del origen del que viene, en algunos de sus otros espacios nos permite conectar más que nunca con el contexto en el que nos encontramos, porque la arquitectura, el arte y en general el hombre no puede olvidarse de la naturaleza, tiene que convivir con la misma, conectar con esta, resaltarla en cuanto sea posible y hacer que su obra, sea solo una parte más de ella.

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