El Templo I De Tikal (Imagen 7)
El Templo I de Tikal, edificado en el siglo VIII dC, es una de las más características obras arquitectónicas prehispánicas de la cultura maya, no sólo por las estrictas pautas que delimitan las funciones y ceremonias en él, sino también porque se inscribe en la visión que, de manera particular, tenía esta cultura sobre el mundo. Desde el punto de vista arquitectónico, el templo se visualiza como una pirámide escalonada de aproximadamente 47 metros de altura y una pronunciada escalinata central que termina en el santuario de la parte superior. El alto y esbelto de este tipo de estructuras refuerzan su carácter sagrado, es decir, vinculan el mundo de los mortales con el mundo celeste. En la cima del mismo se ejecutaban los rituales ceremoniales, al tiempo que en su interior ocupaban el lugar que era escenario de aquellos acontecimientos relacionados con la nobleza regente. La vinculación del Temple I con la cosmología maya también es manifestada en sus orientaciones y la estructura de su diseño. Alguna de estas pirámides eran localizadas de acuerdo a eventos astronómicos como los solsticios y equinoccios, lo que refuerza la idea que los mayas habían utilizado sus templos como instrumentos para calcular el tiempo y prever los ciclos celestes. El mismo mismo templo justifica el culto a su rey Jasaw Chan K'awiil I dado que este se encuentra localizado en la base del templo, de aquí que la arquitectura no solo tenía un uso práctico y estético, sino que era una de las herramientas que legitimaban el poder y hace el oficio el vínculo entre los gobernantes y los dioses.
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